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La primera vez que planté cara a Ganondorf en Ocarina of Time tenía once años y el mando de Nintendo 64 empapado de sudor. La torre cayéndose a plazos, el tenis con la bola de energía, la Espada Maestra volando por los aires cuando aparece la bestia… Si me preguntan por qué escribo sobre Nintendo en 2026, la respuesta empieza ahí. Y con el remake de Ocarina of Time para Switch 2 a las puertas, hay media generación que va a vivir ese combate por primera vez. Suerte, campeones.

Este ranking nace de una discusión de redacción que duró tres días. He rejugué los combates finales de la saga principal (los de 2D con emulator save states, lo confieso, ya no estoy para el masoquismo de mis quince años) y los he ordenado sin piedad. Vas a llevarme la contraria. Es lo que quiero.

Cómo he puntuado los combates (aviso: hay opiniones fuertes)

Tres criterios, ninguno científico. Primero, el combate en sí: mecánicas, fases, uso de todo lo aprendido. Segundo, el contexto dramático: qué ha construido el juego antes de ponerme delante del jefe. Y tercero, la huella: cuánto tiempo se me quedó grabado en la retina después.

Fíjate en lo que NO puntúo: la dificultad pelada. El jefe final más difícil de la saga no gana por ser difícil, y el más fácil no pierde por ser un paseo. Un combate puede ser brutal y aburrido, o sencillo y glorioso. De hecho, el número 12 de esta lista es la pelea final de uno de los mejores juegos jamás hechos. Sin más spoilers, vamos allá.

Un último apunte: ya rankeamos los juegos de Zelda completos del peor al mejor, así que esta lista es el complemento natural: aquí no gana el mejor juego, gana el mejor combate.

La tabla completa: 12 jefes finales, de regular a legendario

Puesto Jefe final Juego Año Fases Dificultad Mi nota
12 Dark Beast Ganon Breath of the Wild 2017 1 Imposible perder 4
11 Malladus Spirit Tracks 2009 2 Fácil 6,5
10 Ganon The Legend of Zelda (NES) 1986 1 Media-alta 7
9 Ganon A Link to the Past 1991 3 Media 7,5
8 Shadow Nightmares Link’s Awakening 1993 6 Media 8
7 Demise Skyward Sword 2011 2 Alta 8,5
6 La Sombra de Link Zelda II: The Adventure of Link 1987 1 Brutal 8,5
5 Ganondorf / Dragón Demonio Tears of the Kingdom 2023 3 Alta 9
4 Majora Majora’s Mask 2000 3 Alta (o nula con la máscara secreta) 9
3 Ganondorf y Ganon Ocarina of Time 1998 4 Media-alta 9,5
2 Ganondorf Twilight Princess 2006 4 Alta 9,5
1 Ganondorf The Wind Waker 2002 3 Media-alta 10

Del 12 al 8: los épicos que se quedan cortos

12. Dark Beast Ganon (Breath of the Wild, 2017)

El juego tiene 97 puntos en Metacritic y probablemente sea el mejor Zelda jamás hecho. Su jefe final, en cambio, me decepcionó de una forma que todavía me escuece. Después de unas 50 horas explorando Hyrule, Calamity Ganon ya es un combate digno; pero justo cuando esperas el plato fuerte, aparece el jabalí gigante de malicia, montas a caballo y Zelda te va marcando los puntos débiles. No puedes morir en la práctica. Es un escenario, no un combate.

La defiendo como cierre narrativo —Hyrule entero limpiándose del mal tras un siglo—, pero como jugada es la peor pelea final de un Zelda moderno, y lo digo sin pestañear. Si dudas entre esta entrega y su secuela, nuestra comparativa de Breath of the Wild vs Tears of the Kingdom te aclara cuál encaja contigo.

11. Malladus (Spirit Tracks, 2009)

Encantador e infravalorado, como todo Spirit Tracks. El Rey Demonio Malladus posee el cuerpo de Zelda y el combate se resuelve en equipo: tú contienes, Zelda dispara, y juntos claváis la Espada de los Lokomo. El momento musical del final es una preciosidad. Le falta empaque y le sobra facilidad —lo rematas en dos intentos—, pero fue la primera vez que la saga hizo sentir que Link y Zelda ganaban juntos, no que Link rescataba a Zelda.

10. Ganon (The Legend of Zelda, NES, 1986)

Respeto absoluto al original: un Ganon invisible que solo asoma para atacar, esquinas del mapa traicioneras, y las Flechas de Plata como única sentencia. El problema es que, con 40 años encima, el combate se queda en un puro reflejo. Histórico, sí. La mejor pelea de la saga, ni de lejos. La mazmorra anterior, eso sí, sigue siendo un laberinto endiabladamente bien diseñado para los estándares de la NES.

9. Ganon (A Link to the Past, 1991)

Aquí nace la fórmula moderna: jefe que teleporta, sala que se desmorona, tres fases y un remate con Flechas de Plata. El duelo previo contra Agahnim —ese tenis de esferas que Zelda copiaría después— ya mete presión. Se juega mejor que el de NES y estableció el molde de todos los Ganon posteriores, pero sus hermanos mayores lo refinaron tanto que hoy se siente como un borrador brillante. Con 95 puntos en Metacritic, el juego no tiene nada de borrador; el combate, en comparación, sí.

8. Shadow Nightmares (Link’s Awakening, 1993)

El jefe final más extraño de la saga: una maratón de seis formas que recicla pesadillas de A Link to the Past —Agahnim, Moldorm, el propio Ganon— y termina en DethI, un ojo flotante de pesadilla lovecraftiana. Lo que lo sube en mi lista es el giro: estás despertando al Pez Viento y, con él, borrando del mapa a toda la gente de la isla de Koholint. Marin incluida. Pocos jefes finales de Nintendo te hacen sentir pena por ganar. Toda una declaración de intenciones de la era Game Boy de la saga, que por cierto encabeza nuestro ranking de los mejores juegos de Game Boy.

Del 7 al 4: cuando el combate se vuelve personal

7. Demise (Skyward Sword, 2011)

El duelo a espada más bonito de la saga sobre el papel: un coloso en un mundo muriéndose, rayos que cargan tu espada hacia el cielo, y esgrima pura sin ítems ni trucos. Creo que Demise es un jefe excelente atrapado en el peor esquema de control que Nintendo ha estrenado en una consola de sobremesa: el Wiimote funcionaba de maravilla… cuando funcionaba. En la versión HD de Switch pierde parte del encanto «físico» pero gana en precisión, y ahí se le nota el potente que es de verdad. Que antes hayas peleado tres veces contra el Encadenado no le hace ningún favor tampoco.

6. La Sombra de Link (Zelda II: The Adventure of Link, 1987)

El combate más difícil de la saga, y no es discutible: tu clon oscuro replica tus movimientos, bloquea casi todo y castiga cada golpe en falso. Y todo ello tras una Gran Mazmorra final que es un castigo bíblico sin puntos de control. La discusión es otra: ¿puede estar en un top un jefe al que se derrota agachándose en la esquina izquierda de la pantalla y aporreando el botón de ataque? El exploit más famoso de Nintendo le quita épica, pero la primera vez que le ganas limpio, sin trampas, entras en la historia. La Sombra de Link reaparecería como mini-jefe en Ocarina of Time, por cierto, en la sala del agua poco profunda — el guiño que nadie olvida.

5. Ganondorf y el Dragón Demonio (Tears of the Kingdom, 2023)

La secuencia final más ambiciosa que Nintendo ha montado: un asedio a Hyrule con todo el ejército que reclutaste, un duelo a espada bajo tierra contra Ganondorf en plena forma (con aguafiestas que escalan si llevas las Sagradas Sombras hechas), y la transformación final en Dragón Demonio que persigue por los cielos mientras cabalgas —literalmente— sobre el Dragón de Luz que es Zelda. Tras unas 59 horas de historia, el subidón es enorme.

¿Por qué no está más arriba? Porque la fase dragón es más un paseo triunfal que una pelea: repite el síndrome Dark Beast con mejor coreografía. Las 96 décimas de Metacritic se las gana el juego entero; el último combate, siendo espectacular, vuelve a confundir grande con difícil.

4. Majora (Majora’s Mask, 2000)

Tres formas —la Máscara, la Encarnación y la Ira de Majora— y posiblemente el jefe final más perturbador jamás diseñado por Nintendo: un corazón con piernas que baila, un aullido infantil, una luna con cara a punto de aplastar Termina. El combate en sí no es larguísimo, pero el ambiente es tan opresivo que cada segundo pesa.

Y luego está el secreto mejor guardado de la saga: si consigues todas las máscaras del juego, recibes la Máscara de la Deidad Feroz y te conviertes en un dios que destroza a Majora en veinte segundos. Un jefe que puedes vencer jugando perfecto o entregándote a la recompensa definitiva del coleccionismo. Diez de diez en concepto; se queda cuarto porque, sin la Deidad, la dificultad cae en picado para quien llega con corazones de sobra.

El podio: las tres mejores peleas finales de la saga

3. Ganondorf y Ganon (Ocarina of Time, 1998)

La secuencia completa: huida del castillo con cuenta atrás, torre, tenis de esfera de energía, flechas de luz, el castillo viniéndose abajo otra vez, y entonces la llama, el círculo de fuego y Ganon emergiendo de los escombros con la Espada Maestra fuera de tu alcance. Cuatro fases, cada mecánica del juego despedida a su tiempo, y un pánico escénico que en 1998 no existía en ningún otro juego.

Con los 99 puntos de Metacritic de Ocarina of Time —la nota más alta en la historia de esa web— uno esperaría colocarlo primero. Casi lo está. Lo bajo al tercer puesto solo porque sus dos sucesores perfeccionaron su fórmula. Y porque el combate contra Ganon en bestia tiene phases que hoy se atragantan. Que el remake de Switch 2 me dé la razón o me la quite: es uno de mis motivos para comprarlo.

2. Ganondorf (Twilight Princess, 2006)

El Ganondorf más completo. Primero posee a Zelda y peleas contra ella; luego la persecución a caballo por el campo de Hyrule con Zelda disparando flechas de luz; después la forma de bestia; y al final, con Hyrule en ruinas a sus espaldas, el duelo a espada uno contra uno sin música —solo viento y acero— hasta que Midna rompe el hechizo. El remate con la estocada y el cuello roto de Zant es el cierre más frío que la saga ha filmado jamás.

Aquí no hay fase de relleno: cuatro actos, cuatro mecánicas distintas, cero concesiones. Mucha gente lo tiene como el mejor jefe final de la historia de Zelda y no le falta razón. Le falta el corazón de mi número uno.

1. Ganondorf (The Wind Waker, 2002)

El mejor jefe final de la saga, y me atrevo a decir que de Nintendo entera. Todo el combate se juega sobre un Hyrule congelado en el tiempo, con el mar cayendo en cascada a vuestro alrededor mientras llueve. Zelda te cubre con flechas de luz que petrifican a Ganondorf, tú buscas el flanco, y la Espada Maestra cae de frente en su frente. Un solo golpe limpio, nada de barras de vida eternas. El Rey Daphnes pidiendo su deseo a la Trifuerza, el monólogo del viento que arrasó Hyrule, y Ganondorf riéndose mientras el agua lo traga todo.

Ninguna pelea de la saga tiene tanto contexto dramático acumulado: el tipo que pelea no es un monstruo, es un rey que vio morir su país y decidió que el mundo entero pagara por ello. El duelo dura cinco minutos y se juega en diez. Eso es diseño. La versión HD de Wii U (jugable a día de hoy en… nada, más nos vale un port para Switch 2 pronto) solo afinó el ritmo. Flipé con doce años y sigo flipando cada vez que la rejuego.

Wind Waker o Twilight Princess: el debate que no se cierra

Reconozco el empate técnico: TP tiene el combate más completo, WW el más dramático. Si valoras mecánica pura, tu número uno es el Ganondorf de 2006. Si valoras teatro, emoción y dirección, el de 2002. Mi desempate fue una sola pregunta: ¿cuál rejugé el mes pasado entero sin querer saltarme una fase? Wind Waker. La discusión queda abierta en comentarios — y conste que IGN y el clásico reportaje de Vandal tienen los suyos, cada uno más discutible que el anterior.

Menciones que se quedan fuera por poco: el tenis final contra Vaati en Four Swords (por aquello de salvar Hyrule entre cuatro amigos con cable link), el combate contra Bellum en Phantom Hourglass, y Null en Echoes of Wisdom, raro y desigual como todo lo que toca las grietas de ese juego. Ninguno me quitó el sueño.

Cómo rejugar estos combates en 2026 (spoiler: Switch 2 manda)

Buena noticia: casi todo este ranking se puede rejugar hoy en hardware Nintendo. Los originales de Ocarina of Time y Majora’s Mask están en el catálogo de Nintendo 64 del Nintendo Switch Online, que también funciona en Switch 2. Wind Waker y Twilight Princess, en cambio, siguen secuestrados en sus consolas originales y en la Wii U — el gran agujero del catálogo, del que ya nos quejamos en nuestra guía de todos los juegos de Zelda disponibles en Switch 2.

El acontecimiento del año es otro: el remake de Ocarina of Time para Switch 2, anunciado el 9 de junio de 2026 y con lanzamiento previsto antes de que termine el año. Nintendo no ha confirmado fecha exacta ni precio —el 12 de noviembre es el rumor con más fuerza, filtrado a través de unos amiibo que se colaron antes de tiempo—, y tampoco sabemos si el combate final traerá sorpresas más allá de los nuevos gráficos y controles. Lo que sí sabemos es que una generación entera va a descubrir el tenis de Ganondorf desde cero. En nuestra review de Zelda en Switch 2 ya contamos cómo corren los Breath del montón en la nueva consola; cuando llegue el remake, actualizamos este ranking si Ganon ha envejecido bien.

Preguntas frecuentes

¿Quién es el jefe final más difícil de Zelda?

La Sombra de Link en Zelda II, con diferencia: replica tus movimientos, bloquea casi todo y te espera al final de la mazmorra más cruel de la saga. Entre los modernos, el Ganondorf subterráneo de Tears of the Kingdom en su dificultad máxima es el que más me ha hecho sudar.

¿Se puede pelear contra Calamity Ganon sin hacer las Bestias Divinas?

Sí, el juego te deja ir directo al castillo desde el principio. Cada Bestia Divina completada recorta un octavo de la vida de Calamity Ganon, así que si vas en plano, te espera con toda la barra y una fase extra. Absolutamente factible con buen equipo, pero no lo recomiendo en tu primera partida.

¿Cuál es el jefe final de Tears of the Kingdom?

Ganondorf, en su forma del Rey Demonio, y tras derrotarlo una última transformación: el Dragón Demonio. La peculiaridad es que la fase final no la peleas contra él, sino sobre Zelda convertida en Dragón de Luz. Sí, es tan espectacular como suena.

¿El remake de Ocarina of Time de Switch 2 cambia el combate final?

Nadie lo sabe todavía. Nintendo lo describe como un «reborn» — visuales nuevos y controles rediseñados sobre el mismo núcleo jugable — pero no ha enseñado gameplay extendido del combate. Difícilmente tocarán las cuatro fases del original; yo cruzo los dedos por sorpresas en la fase de Ganon.

¿Por qué Ganondorf tiene formas tan distintas en cada juego?

Porque la Trifuerza de la Fuerza lo corrompe de manera distinta en cada encarnación: hechicero en Ocarina, rey eremita en Wind Waker, jinete invocado en Twilight Princess. La bestia porcina de los primeros juegos es su forma de Ganon, separada del hombre, y a partir de Breath of the Wild es una calamidad sin forma humana. Cada entrega reinventa al mismo villano; por eso este ranking tiene tanto Ganondorf y ninguno se parece a otro.

Veredicto

Doce combates, cuatro décadas, y un tipo calvo con capa ganándolo casi todo. Si solo vas a rejugar una de estas peleas este año, que sea la de Wind Waker — aunque si el remake de Switch 2 le hace justicia a Ocarina, igual te veo en diciembre cambiándome el número uno. Nos leemos en los comentarios: quiero sangre, discrepancias y argumentos. Es lo que tiene Zelda.

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