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Ordenar los juegos de Zelda es buscar pelea (pero alguien tiene que hacerlo)

Cada vez que alguien publica un ranking de Zelda, los comentarios se convierten en un campo de batalla. «¿Cómo pones Wind Waker por encima de Twilight Princess?», «Majora’s Mask está infravalorado», «Link’s Awakening merece más». Lo sé porque yo mismo he participado en esas discusiones más veces de las que me gustaría admitir.

Esta lista refleja mi opinión personal después de haber jugado (o rejugado) cada uno de estos títulos, algunos varias veces. He incluido solo los juegos principales de la saga, dejando fuera spin-offs como Hyrule Warriors o los CDi, porque si los incluyera tendríamos otro artículo entero. Del peor al mejor, aquí van.

Todos los Zelda principales, del peor al mejor

19. Zelda II: The Adventure of Link (NES, 1987)

Es el Zelda raro, el que nadie pide que vuelva. Nintendo probó un enfoque de desplazamiento lateral con combate basado en reflejos, encuentros aleatorios y una dificultad que rozaba lo injusto. Tiene ideas interesantes (la magia, los pueblos con NPCs), pero la ejecución ha envejecido peor que cualquier otro juego de la saga. Respetable como experimento, difícil de recomendar hoy.

18. Tri Force Heroes (3DS, 2015)

Un Zelda diseñado exclusivamente para multijugador cooperativo suena bien sobre el papel. En la práctica, depender de dos amigos conectados simultáneamente para disfrutar la experiencia arruinó el juego para la mayoría. En solitario, gestionar los tres Links es más frustrante que divertido. Las mecánicas de los disfraces eran ingeniosas, pero no bastaron.

17. The Legend of Zelda (NES, 1986)

Antes de que me lancen piedras: el original es un hito de la historia del videojuego. Inventó prácticamente el concepto de mundo abierto explorable. Pero jugado hoy, sin manual, sin guía, sin contexto de la época, la experiencia es más confusa que satisfactoria. Su legado es incalculable, pero como juego, los que vinieron después lo superaron en todo.

16. Spirit Tracks (DS, 2009)

El tren como medio de transporte dividió a los fans. A mí personalmente me gustó más de lo que esperaba: las mazmorras donde controlas a Zelda (como Phantom) introdujeron un cooperativo ingenioso. Pero la navegación por vías se hace repetitiva, y el ritmo general del juego sufre por ello.

15. Phantom Hourglass (DS, 2007)

La secuela directa de Wind Waker trasladó el control completamente al stylus, con resultados dispares. La exploración marítima tenía encanto, pero el Templo del Rey del Mar —al que vuelves una y otra vez— es probablemente la peor decisión de diseño en la historia de la saga. Sin ese lastre, habría quedado bastante más arriba.

14. Four Swords Adventures (GameCube, 2004)

Otro Zelda multijugador, pero este funcionaba bastante mejor que Tri Force Heroes. Las fases estaban bien diseñadas para cooperación y caos simultáneo. El problema era la barrera de entrada: necesitabas cables GBA-GameCube y amigos con Game Boy Advance. Quienes pudieron jugarlo así lo recuerdan con cariño.

13. The Minish Cap (GBA, 2004)

Capcom (sí, Capcom) desarrolló este Zelda portátil que jugaba con la escala de forma brillante. Encoger a Link para explorar el mundo desde la perspectiva de los Minish era una idea fantástica. El juego es corto y relativamente fácil, pero tiene más personalidad de la que su extensión sugiere.

12. Skyward Sword (Wii/Switch, 2011)

El Zelda más divisivo. Los controles por movimiento eran o maravillosos o insoportables dependiendo de a quién preguntaras. La versión HD de Switch mejoró mucho la experiencia con controles tradicionales. La historia entre Link y Zelda es la más emotiva de la saga, y el diseño de mazmorras es excelente. Fi es un poco pesada, sí.

11. Oracle of Seasons / Oracle of Ages (GBC, 2001)

Los cuento como uno porque están diseñados para jugarse en conjunto. Seasons se enfoca en la acción, Ages en los puzzles, y conectados vía contraseña desbloquean un final verdadero. Capcom entendió perfectamente la esencia de Zelda 2D. Si buscas Zelda portátil clásico, estos dos son joyitas.

10. A Link Between Worlds (3DS, 2013)

Nintendo tomó la arriesgada decisión de hacer las mazmorras no lineales, permitiendo alquilar objetos desde el principio. Funcionó sorprendentemente bien. Fusionarse con las paredes era una mecánica fresca, el ritmo era ágil, y la libertad de elección le daba rejugabilidad. Un Zelda moderno con alma clásica.

9. Link’s Awakening (GB/Switch, 1993/2019)

La versión original de Game Boy ya era especial; el remake de Switch la convirtió en una experiencia preciosa. La historia, ambientada fuera de Hyrule, tiene un tono melancólico único en la saga. Es un juego compacto, perfectamente medido, con uno de los finales más emotivos de cualquier Zelda. Si no lo has jugado, el remake es la excusa perfecta.

8. Twilight Princess (GCN/Wii/Wii U, 2006)

El Zelda «oscuro», el que quiso competir con la estética de El Señor de los Anillos. Midna es uno de los mejores compañeros de la saga, las mazmorras son ambiciosas y la historia tiene momentos memorables. Peca de un inicio excesivamente lento y de un mundo vacío entre mazmorras, pero cuando despega, vuela alto.

7. The Wind Waker (GCN/Wii U, 2002)

Me acuerdo del escándalo cuando se reveló el estilo cel-shading. «¿Un Zelda de dibujos?» El tiempo demostró que fue la decisión artística más acertada de la saga: Wind Waker sigue pareciendo precioso 23 años después. La navegación puede hacerse pesada en la versión original (la HD corrigió bastante), pero la expresividad de Link, las islas secretas y el combate con espada siguen siendo fantásticos.

6. Echoes of Wisdom (Switch, 2024)

Por fin, Zelda como protagonista jugable en un juego principal. El sistema de ecos —copiar objetos y enemigos del mundo para usarlos como herramientas— es de las mecánicas más creativas que ha tenido la saga. No es perfecto (el rendimiento en Switch baja en ciertas zonas), pero marca un antes y un después para el futuro de la franquicia.

5. Majora’s Mask (N64/3DS, 2000)

El Zelda más raro y personal. El bucle de tres días genera una presión constante que ningún otro juego de la saga ha replicado. Termina es un mundo pequeño pero increíblemente denso, donde cada NPC tiene su rutina y su historia. Las máscaras transforman a Link de formas que cambian completamente el gameplay. Es un juego que no se parece a nada, ni siquiera a otro Zelda.

4. A Link to the Past (SNES, 1991)

El template del que bebieron todos los Zelda 2D posteriores. El Mundo Oscuro como espejo del Mundo de la Luz fue una idea brillante, las mazmorras son las mejor diseñadas de la era 2D, y el ritmo es impecable. Más de 30 años después, es tan jugable como el primer día. Si quieres entender por qué Zelda es Zelda, empieza aquí.

3. Ocarina of Time (N64/3DS, 1998)

El juego que llevó Zelda (y la aventura en 3D) a otra dimensión. La transición niño-adulto, el Z-targeting, las canciones de la ocarina, la Ciudadela de Hyrule al anochecer… Hay momentos en Ocarina que definen lo que un videojuego puede hacerte sentir. ¿Ha envejecido en algunos aspectos? Sí. ¿Sigue siendo una experiencia esencial? Absolutamente.

2. Breath of the Wild (Switch/Wii U, 2017)

El juego que reinventó Zelda y, de paso, influyó en toda una generación de mundos abiertos. La libertad total de exploración, el sistema de físicas emergentes y la ausencia de indicadores que te digan a dónde ir crearon algo que se sentía genuinamente nuevo. Cada jugador tiene su propia historia de Breath of the Wild, y eso es lo más valioso que puede ofrecer un videojuego.

1. Tears of the Kingdom (Switch, 2023)

Tomó todo lo que hacía especial a Breath of the Wild y le añadió profundidad mecánica con Ultrahand, Ascender y Retroceso. Las posibilidades creativas son prácticamente infinitas, el mundo expandido con islas celestes y profundidades subterráneas ofrece cientos de horas de contenido, y los santuarios y mazmorras representan el mejor diseño de puzzles de la saga moderna. Es el pico creativo de Nintendo.

Por dónde empezar si no has jugado a ningún Zelda

Si tienes una Switch, Breath of the Wild es la puerta de entrada perfecta: no necesitas saber nada de la saga y el juego te enseña todo de forma orgánica. Si prefieres algo más clásico y contenido, Link’s Awakening (el remake) es ideal. Y si quieres Zelda 2D moderno con la mismísima Zelda de protagonista, Echoes of Wisdom es una opción excelente.

Para los nostálgicos con acceso a Nintendo Switch Online, A Link to the Past y Ocarina of Time están disponibles en el catálogo del Expansion Pack.

Un legado que sigue creciendo

Desde 1986, Zelda lleva reinventándose con cada generación sin perder lo que la hace especial: exploración, puzzles, aventura y esa sensación de descubrimiento. Con la Switch 2 en el horizonte, el siguiente capítulo de la saga promete llevar las cosas aún más lejos. Si algo he aprendido en casi 40 años de Zelda, es que Nintendo siempre encuentra la manera de sorprender.

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